jueves, 18 de septiembre de 2014

UNA RELACIÓN ABIERTA



Me pongo a responderte, Max, y se me va tanto de madre que he decidido abrir un hilo nuevo. Sé que doy explicaciones innecesarias y que pensarás que qué coños me cuenta esta, pero es que el articulillo tenía que sostenerse por sí mismo.

Por cierto, remato este tostón después de ver un cachito de TopChef que me ha venido al pelo, cenando de recalentado, oscilando entre la vergüenza ajena, la propia y la identificación, con el convencimiento de que los seres humanos somos unos putos enfermos de hedonismo y frivolidad. Lo que de verdad me inquieta es que hace años me habría cachondeado, los habría llamado friquis, flipaos, esnobs y habría cambiado de canal y ahora me oigo decir cosas similares, que si el sexo de los ángeles, que si patatín osmotizado, que si patatán esferificado...  menuda ida de olla! si solo es un filete con patatas fritas! Y millones de personas pasando hambre... somos una especie abobinable.  
*
Pues claro que nadie puede decidir por ti si una cerveza te gusta o te deja de gustar o si te parece amarga o dulce, Anónima Smith, Max, faltaría máx, eso es una experiencia íntima y personal. (Aunque algunas anécdotas nos darían pa discutir largo.) Sin embargo, Max, estás dando por sentado que existe un modelo de consumo de cerveza único, y te equivocas: Hay diferentes formas de relacionarse con la cerveza. Y también estás reduciendo el concepto ‘gustar’ o ‘producir placer’ a lo puramente organoléptico, y también discrepo. ¿Sólo sustancias químicas que estimulan las células de las papilas, las cuales envían una señal bioeléctrica al cerebro que se pone a segregar endorfinas como loco? No lo creo. Ese sería un placer primario pero hay otro tipo de placeres. ¡El ser humano es mucho más complicado! 
 
 '[...] Para poder apreciar la cerveza no hace falta tener ningún tipo de conocimientos o información, es un ejercicio primordialmente sensorial, y si tomás algo que no te gusta, no importa la información que te den, te va a seguir sin gustar.'
No estoy de acuerdo. El ser humano convierte en ejercicio intelectual cualquier actividad, ¡incluso el alimentarse!, por eso existe la Gastronomía como disciplina artística. La Gastronomía es la sistematización de los placeres secundarios que no aporta la mera ingesta de alimentos, y esos placeres secundarios sí tienen que ver con el intelecto, con la información, ¡y mucho!
El intelecto es para mí un órgano de placer. 

Puedes esparramarte en el sofá (con una lata de Heineken o una AleSmith Barrel Aged Decadence), tragarte lo que te echen por la tele a tragalapava y disfrutar de una película solo por su acción, los chascarrillos, la fotografía, la música, las tetas de la protagonista o ponerte en plan sesudo y buscar la 'esencia'. Un cineasta puede llegar a orgasmarse con un plano o un diálogo por su dificultad técnica o por su innovación. La autoría, la mano del autor, su intención, la ejecución de su propósito, la técnica… eso también puede degustarse. Creo que esto es así también con la cerveza.



‘[…] a diferencia de una película o un libro, en donde a menudo hace falta ser capaz de comprender un mensaje para poder apreciar la obra (tal como te sucedió a vos con El Gran Dictador), ya que estamos hablando de un ejercicio intelectual y, hasta cierto punto, emocional'


Yo sí creo que una cerveza tiene mensaje, aunque no me guste esa palabra porque remite inevitablemente a lenguaje por un lado y a moralina por otro pero no encuentro otra. ¿Sentido? ¿Valor? ¿Intención del cervecero? Probablemente vaya por aquí, sí.  Sea lo que sea ‘eso’ no se limita a lo estrictamente organoléptico. Esto sólo podría defenderlo con argumentos muy subjetivos porque penetra en terrenos del Saber que no domino (¿Psicología? ¿Filosofía? Qué sé yo…).  
El zumo de naranja está muy rico, mucho, muchísimo, pero me produce un placer muy distinto al de una cerveza.
Un sumiller goza de la cerveza de manera distinta a la de un consumidor del común. También un elaborador la percibe diferente, y si está bien hecha le gustará aunque no le ‘guste’, aunque no sea de su preferencia.
Te voy a contar una anécdota personal como ejemplo. La Striga de El Oso y el Cuervo me chifla, para mí tiene lo bueno de la birra y lo bueno de la sidra, en un equilibrio inverosímil. Para elaborarla Julián, un buen amigo mío, fermentó con sidra el mosto de su Kölsch, prescindiendo de otra levadura. Continúo: Sobre la cama de la Striga (restitos del fermentador, para quien no esté familiarizado con estos temas) Julián echó mosto de su Porter y aquello empezó a hacer chuf chuf. El resultado se llama Strigoi y él la vende como Sour Porter. El primer trago me hizo pensar en las stout artesanas o caseras fallidas, con un puntito de contaminación que se suma a la acidez propia de algunas maltas negras. Fue muy desagradable. La bebía y no podía sustraerme de la influencia de ese recuerdo… cerveza contaminada… cerveza mala… ¿Ves? Mis conocimientos fueron determinantes en la percepción de esa cerveza. Si yo no supiera qué es una birra contaminada y no hubiera probado cientos de miles de millones así, habría pensado que era una cerveza con un punto ácido y santaspascuas, me habría gustado o no, sin pajas mentales. Sin embargo, días después, la segunda Strigoi me fascinó. La tomé tras una charla sobre ella con alguien mucho más sabido que yo en todo a quien le había encantado y pensando en lo difícil que es controlar esa acidez para que no se disparate, buscando los perfiles de la sidra, buscando los vestigios de la Striga y convertí la degustación de esa cerveza en un acto intelectual. ¡Y me gustó mucho! Me produjo mucho placer. Me encantó la cerveza.
Una bobada más: Alguna vez le digo a María que tal o cual edificio me parece un espanto y ella, que ha estudiado Arquitectura, me explica que el arquitecto pretendía crear un volumen aquí o allá así o asá e integrarse en el entorno y que el edificio resultara ligero, valga la paradoja, y bla, bla, bla…’ A ella le gusta y de repente, una vez lo entiendo yo, el ‘edificio ligero’ me gusta también a mí.
  
Estamos de acuerdo en que la cerveza es un producto cultural (y además un actor de la cultura y un generador de cultura, supongo), por eso en su apreciación influyen muchos factores más allá de los organolépticos que van desde el diseño de la etiqueta y el nombre hasta los referentes sentimentales. El primer sorbo de una cerveza es su imagen (aspecto y valores asociados), y hasta tal punto es así, que nos produce más placer beber (nos ‘gusta’ más) una cerveza que otra aunque sean prácticamente iguales. El placer es racional en gran parte y muy estúpido.

Cuando el cuerpo me pide octanaje, bebo Steinburg de 3 en 3 y luego muerdo las latas, algo insano y poco frecuente, por suerte, y en esos casos que sea o no cerveza es lo de menos. Rara vez la consumo irreflexivamente o como mero acto social, y si lo hago, me da igual que sea cerveza o calimotxo, ni me fijo.
El día que no estoy perezosa, me acerco a la cerveza como a una película o a un libro, aunque estos sean productos culturales más complejos porque tratan de transmitir mensajes más complejos para lo cual recurren a códigos artificiales, a convenciones.
Suelo tomar la cerveza sentada al ordenador y con los 5 sentidos puestos en ella, seguramente porque pretendo venderla. 
Para mí la degustación de una cerveza (degustación, no engullición) supone un acto estético, como la ‘degustación’ de cualquier manifestación artística, que puede evaluarse desde una perspectiva epistemológica con un paradigma previo, según el cual es buena o mala… buena o mala… ufffff… aquí pisamos arenas movedizas, está claro. Este debate colinda con el sempiterno Birra buena / Birra mala, cierto, pero no es el mismo, aunque sí te diré que para mí las únicas malas cervezas (dejemos a un lado si se atienen a los parámetros de su estilo o no) son aquellas que me dejan indiferente. Esta es otra historia pero creo que puede ayudar a que me explique.
Seguramente pienses que me complico, y tienes razón, me complico. Si vendiera mochos me complicaría igual, soy así, pero no soy esnob, eso no.
Y hablo de mi caso particular, cada uno puede hacer lo que le dé la gana con su cerveza y tomarla como le dé la realísima.
De todos modos, si todo fuera tan simple como dices, no existirían los blogs cerveceros, así que algo tenemos que inventarnos. :P
Por cierto, ¿recuerdas qué te pareció tu primer sorbo de cerveza? Yo sí recuerdo qué me pareció el mío: ‘Puaaaaaaaaaaaaaj… no me puedo creer que a alguien le guste esto’. Curioso, ¿no?

No quisiera convertir esto en un duelo dialéctico, Max, no quiero que me destroces, que puedes hacerlo. Sólo aprovechaba que te respondía para darle forma a unas cuantas cosas que hace tiempo que me rondaban.


 (Acepté Gastronomía como arte escuchando a un chef, entre náuseas de conflictos morales y de tanta maravilla. Sí, hay mucho snobismo y mucha gilipollada en todo esto pero también hay verdad, aunque nos parezca trivial.)

* * *

Tengo un par de perlitas majas y una perlaKa. Las primeras os las sirvo sin más, la otra me gustaría recrearla un poco porque sólo el contexto, la actitud, la gestualidad y las poses, es decir, la literatura, la pueden pulir.

Perla 1:
'Busco una cerveza americana que se llama Sierra Leona'.

Perla 2:
-¿Qué diferencia hay entre estas dos cervezas?'
Son la TAP 1 y la TAP 5 de Schneider, una Weisse y una Hopfenweisse. 
-Mira, esta es una cerveza de trigo 'normal', como una Franziskaner rubia, y esta es un poco más fuerte de alcohol y lleva más lúpulo, es más aromática, más amarga... tiene un punto así como herbal, como mentolado...
-Ah, es más Epidor.
Cuando he vuelto de recoger los ojos de debajo de la estantería, la muchacha me dice riendo:
-Se nota que no tengo ni idea de cerveza, ¿verdad?
-Un poco -le digo yo. 
Y nos hemos puesto a reír. Final amable para todos. :)

sábado, 6 de septiembre de 2014

NO SEAMOS INGENUOS, APORTACIÓN DE ANÓNIMO

Anónimo, como tal que eres, no te conozco, pero me tomo una libertad que espero que me disculpes.
Mientras recojo rarezas zamoranas, entre pinchos, vino de Toro, recuerdos, quesos, un funeral, iglesias románicas, Doña Urraca, rosarios y escapularios, ferias medievales y Viriato, inicio un hilo con tu comentario por lo interesante que me ha parecido. Muchísimas gracias por tu aportación.
(Se entiende mejor si apunto que es un comentario a la entrada 
ME CABREA Y MUCHO o PAN PARA HOY
http://2d2dspuma.blogspot.com.es/2013/08/me-cabrea-y-mucho-o-pan-para-hoy.html)

Hace mucho tiempo que no leo los blogs relacionados con la cerveza, y hoy que decido darme una vuelta, parece un deja vu, las mismas polemicas de siempre.
Mis puntos de vista:
La palabra artesana es una etiqueta para orientar al consumidor y con un afan diferenciador, no signica que sea mejor cerveza para nada.
Lo curioso es que el consumidor en su ignorancia es mas sensato que muchos fabricantes, "expertos", y demás fauna cervecera, porque saben que estan tomando algo diferente, los otros, no saben en realidad como se fabrica la cerveza, ni la diferencias que en realidad existen entre una fabrica industrial u otra microcervecera. Esto lleva a esas discusiones sin sentido, donde el pasteurizado o filtrado se convierten de repente en paradigma.

 A mi las etiquetas, que siempre son con una vocacion comercial, me parecen un modo eficaz de simplificar y llamar la atencion sobre el producto, lo que no se puede aceptar es el engaño y la deshonestidad, aunque provenga de la ignorancia o la ingenuidad, si usted esta en el mercado se supone que es adulto y que debe informarse. Si pone natural para acentuar que no esta pasteurizada, que es una cerveza viva que evolucionara a lo largo del tiempo, es un termino correcto. No que esta elaborada por las fuerzas de la naturaleza.
Si pone que es artesana, hay tantas diferencias realmente importantes con la gran industria, que no tiene sentido emboscarse en el filtrado, la pena es que como dije antes muchos de esos fabricantes no las conocen. Por poner un ejemplo, el cervecero artesano, sea consciente o no, cuando macera tiene un control muy limitado de los procesos bioquimicos que estan ocurriendo, ya que su principal herramienta es la temperatura. En la industria no es asi, se añaden directamente los coadyuvantes ( que la ley no obliga ni obligara jamas poner en una etqueta), enzimas: proteasas, bglucanasas, etc. Al final, esa es la diferencia entre un macerado industrial y uno artesanal. Y lo mismo en otras etapas, inhibidores de espuma en fermentadores para aprovechar espacio, luego potenciadores, estabilizantes, lupulos ya isomerizados, etc. Hablo de las buenas, las malas ya son mas bestias y usan aditivos que si estan regulados como sulfitos, antioxidantes, etc.
Y para terminar este toston, perdona susana, la cerveza es cerveza, no un guiso, no sera buena porque lleve gundilla de la burra, castaña, lechuga, miel de las abejas cachondas del himalaya, agua del mar menor, mayor o de un iceberg. Conseguir matices, sabores, texturas, etc solo a traves de las maltas, lupulos, granos habituales, levaduras y proceso, mucho proceso ( temperaturas, ph, etc) es lo que ha permitido que hasta hoy haya llegado la cerveza tal y como la conocemos. Si los cerveceros hubiesem optado estos siglos por hacer un brebaje espumoso que admite cualquier capricho gastronomico, hoy seguramente beberiamos vino :-)

martes, 26 de agosto de 2014

CRÓNICA DE UNA PALETA EN VIGO o NO SE ME ENFADEN LOS GALLEGOS

(Aunque parece que generalizo, no me refiero a toooooodos los gallegos, sería absurdo. En realidad estoy caricaturizando una experiencia personal y privada que entenderán mejor quienes la vivieron conmigo. Es decir, casi todo es pura coña, no se me enfade nadie, por favor, ni los protagonistas ni los aludidos.)


Recientemente he pasado unos días en Galicia, en los alrededores de Vigo. Unos amigos que viven allí de vender la cerveza que elaboran celebraban el aniversario de su fábrica (omitiré la marca por no implicarles en esta terrible historia) y sabido es que una fiesta sin mocho y mi alegría natural no es tal. De paso vi a clientes y a conocidos apreciados, y conocí a otros que lo serán a partir de ahora… apreciados digo, lo de clientes está por ver.
Aunque fue sustanciosa la visita, también fue demasiado breve para conocer en profundidad la verdadera idiosincrasia gallega, si existe, pero sí pude entrever algunos rasgos con los que componerme una idea general.
Intentaré poner por escrito las claves evitando la novela pero evitando también el reducir en exceso realidades muy complejas que son:
-Galicia es mágica. Todo lo que se diga sobre la magia de Galicia es poco.
-Los gallegos son muy raros. Todo lo que se diga sobre la rareza de los gallegos es poco. ¡Y luego hablan de los romanos, por Tutatis!
Pero cómo no van a ser raros los gallegos… Para empezar, los coches que se venden en Galicia, al menos en la zona de Vigo, son distintos a los del resto del mundo: arrancan ya en 6okm/h y no tienen freno, sólo acelerador, lo cual resulta especialmente impresionante en una ciudad con calles estrechísimas y empinadísimas. Los intermitentes no vienen de serie, son un extra que casi nadie paga y como nadie sabe para qué sirven, los pocos que los tienen (algunos ni lo saben) tampoco los usan, ¿para qué?
Una anécdota como ilustración: Llegamos a una intersección de 3 vías de doble sentido sin asfaltar. Tres coches enfrentados y no se mueve ninguno. Mi gallego se empieza poner nervioso porque no sabe hacia dónde quieren girar los otros. Pasan los segundos y se cabrea: ‘Joder, a ver, idiota, ¿pa dónde vas?’ 
Temerosa de Dios, le sugiero desde el asiento de atrás que ponga el intermitente para indicar sus intenciones y para que el resto lo haga por imitación, resolviendo así el embrollo.
‘¿Para qué? ¡Yo ya he mirado hacia donde quiero ir!’ ÓÒ)
Una muestra de la rareza gallega es que aun en esas circunstancias consideran obsequioso cederte el puesto de copiloto. Que sudes y estés macilenta no lo atribuyen al pánico sino al calor y bajan la ventanilla, aunque llueva.
No rezaba desde los 12 años y tuve que buscar el Padrenuestro en Google. Por cierto, fui a parar a unas páginas si cabe más aterradoras todavía… Flos Mariae… y a punto estuve de arrancarme los ojos.)
Otra costumbre gallega, al menos de la zona de Vigo, relacionada también con la conducción es aparcar en la puerta. Da igual la puerta, da igual de qué sea la puerta, cómo sea o dónde esté. En-la-puerta. Que no haya aparcamiento ‘legal’ no tiene ninguna importancia; que no haya espacio físico real tiene una importancia relativa. ‘¿Molestar? ¿A quién? Ah, que corta el paso, dices… ¿y?’  Siempre en-la-puerta. Por eso, a la puerta de donde hay muchos gallegos reunidos se condensa una cantidad de masa automovilística concentrada a tan altas densidades que se aproxima a la de un agujero negro cósmico. 300 coches gallegos en 6m2.
Los gallegos del común cohabitan con un tipo de gaviota mutante enorme y feroz y cagón sin límites. Se respetan entre ellos, los gallegos y las gaviotas, en una especie de pacto de no agresión mutua, pero las gaviotas no toleran a los forasteros… y yo lo soy. Prefiero no pormenorizar en esta parte de la historia. Necesito olvidar.

Volviendo a los gallegos…
Una noche fuimos a un bar. Hace tiempo que tengo cierta relación con el dueño y me hacía ilusión verle. Todavía no sé si a él también le alegró verme o no, no supe interpretar su expresión mientras bajaba o subía la escalera trayendo o llevando copas, no tengo nada claro.
Como gesto de bienvenida, mi conocido, no ceremonioso pero siempre cortés, me ofreció una cerveza… no, nada folklórico, nada de tradiciones ancestrales, filosofías enigmáticas o ritos místicos… era rusa y en lata. Imposible rehusar el agasajo sin ofender a mi anfitrión y, rodeada de gallegos, preferí mantenerme ignorante de cómo responden en Galicia a un desaire. Descartada la opción de pedir ayuda y con las gaviotas psicópatas hambrientas de mí aguardando fuera, no me quedaba otra que enfrentarme a la cervezova hospitalaria. Al ‘rusa y en lata’ añado 'de medio litro' y añado 'chunga'… chunguísima... muy, muy chunga…
Al salir, las gaviotas seguían allí pero yo ya no tenía miedo. Había cambiado. La cerveza me había hecho fuerte. También había ayudado el plataKo de quesos.
Ya por la noche, en la habitación, agotada, exhausta de tantas emociones de todo tipo… lavirgen!! Nunca había visto tantas patas y tan largas y tan peludas en un ser vivo… ¡de casi un palmo! Aquello no podía ser gallego porque lo habría visto en Un País en la Mochila o en El Hombre y la Tierra, aquello tenía que ser tropical al menos o muy probablemente extraterrestre y tenía una pintaza de venenosomortal aterradora. El multipatas alienígena y yo nos batimos en un duelo desigual por su superioridad numérica en miembros útiles. Pero yo, tras haber sobrevivido a recorrer todo Vigo varias veces en un autoloco, a la cerveza rusa y a las gaviotasRambo, estaba crecidita, tenía una moralaza…Bueno, vale, la verdad es que me puse a gritar y uno de mis amigos sacó el bicho asqueroso aquel de la habitación mientras yo pataleaba con mis únicas dos patas encerrada en el lavabo. Si es que con dos patas vale, pero los hay exageraos y venga patas y venga patas…

Los gallegos son tan raros que hasta los chinos adoptados son raros. En Galicia, al menos en la zona de Vigo, en los bazares chinos los juguetes sexuales y los juegues infantiles están juntos, y lo mismo compras un paquete de globos de cumpleaños que un consolador (y no es broma). Si es que no me extraña que sean 1.300.000.000, si es que no distinguen y luego pasa lo que pasa.

Los cafés con leche en Galicia son como los cortados humanos, pero ese desajuste es más lingüístico que de concepto y no supone un drama, basta saberlo. Lo que ocurre es que para poder tomarte un café con leche café-con-leche-normal tienes que entrar en muchos detalles, afinar, dar explicaciones y entonces te miran raro, así que acabas resignándote a tomarte un cortado humano que ellos llaman café con leche. Lo cierto es que esto me pasa siempre que salgo de Catalunya así que al final va a resultar que los raros con el café somos los catalanes.
Otra prueba más de la rareza de los gallegos:
Una noche me llevaron a un sitio fino, de esos de vinos caros a copas (tamaño pecera) y combinados con ensalada dentro (pepino, apio, tomate, lechuga, atún...). Llamadme paleta si queréis y acusadme de mirarlo todo a través de un prisma limitado, el prisma del paradigma de la 'normalidad' que es Barcelona, pero... que te pongan palomitas o mezcla de frutos secos o aceitunas es normal, pero un bol de macarrones con tomate... es raro.

Mi visita a Galicia me ha servido para muchas cosas, entre otras para erradicar falsos mitos y conceptos erróneos que tenía sobre ella: Por ejemplo, ¿qué es eso de que en Galicia siempre llueve? Eso no es cierto. Yo lo certifico. En Galicia no llueve siempre, siempre. No sé por las noches porque los cristales de la habitación eran buenos y no se oía nada pero doy fe de que, por ejemplo, el sábado de 17:09 a 17:23h no llovió. Eso sí, el sol no se atrevió a salir por si caía un chaparrón.

La fiesta aniversario fue muy chula: mucha asistencia, mucha cerveza, mucha música, muy buen ambiente, charla hasta las tantas… Lo mejor, sin duda, fueron los canapés, unos canapés de putamadre que no sé cómo había acabado preparando yo, que se suponía que iba de invitada. No sé.
Diré de pasada que salvé una vida, pero no quiero entrar en detalles de mi gesta heroica, que no tiene más mérito que el de poner en riesgo valerosa y desinteresadamente la mía propia. El sapo, agradecido, me dio conversación un rato y me dejó que lo fotografiara.
La fiesta fue un éxito, y el éxito, motivo de alegría, y más por las dudas albergadas anteriormente, porque cerca de allí se celebraba una supuesta feria cervecera y temíamos que los escasos aficionados a la cerveza de la zona se decidieran por ella. (Yo me ofrecí a dar un recital de poesía como atractivo para asegurar el tiro pero desestimaron mi propuesta, no saben apreciar a Gloria Fuertes. Rancios!).
El caso es que, sí, algunos de nuestros invitados fueron a la feria y algunos de la feria vinieron a nuestra fiesta y hubo, así, flujo e intercambio de asistentes, más animados cuanto más avanzada era la hora.
Yo no podía dejar de visitar la feria, por supuesto, quería hacer una prospección (los pequeños empresarios no dejamos de trabajar nunca) a ver si descubría producto interesante.
Y palláquemefui carretera adelante, cual peregrino a Santiago.
Aquello estaba lleno de perros que llevaban a los jipis sueltos… o al revés, no lo tengo claro, porque la atmósfera era muy ‘densa’ y pillé un colocón guapo nada más llegar. Los jipis o los perros o los dos fumaban Estrella Galicia y bebían porros a morro.
Bieeeeeen… esto promete.
Una feria de cerveza artesana de unos cuarenta expositores de ceniceros, bisutería de chapa, bollos preñados, abalorios, bragas de esparto, gorros de lana, quesos, tirachinas, vestidos tipo peruano, trenzas de colores, colgantes de hueso, bombachos, monederos hechos con periódicos, camisetas con muchos dibujos, mijitas de madera, pulseras de cuero, etc y tres de cerveza artesana.
Otro motivo por el que pienso que los gallegos son raros es porque llaman feria de cerveza artesana a una feria de artículos de artesanía con una miaja de cerveza artesana y Estrella Galicia, pero seguramente a mí me falta perspectiva, acostumbrada a Mediona, Birrasana o el BBF, porque no creo que pusieran Feria de la Cerveza Artesana solo como reclamo para poder vender pulseras, bollos preñados y Estrella Galicia, ¿no? (Aclaro que no me indagué y no vi el puesto en el que se dispensaba la Estrella Galicia, quizá se la habían traído de casa en una nevera, aunque tampoco vi la nevera. Lo que sí vi son enormes vasos de algo que parecía calimotxo.)
Más rarezas de los gallegos: cuando pregunté a un miembro de la organización por los lavabos me enviaron a mear detrás a un árbol. Ojo, igual es que en Barcelona somos muy pijos, pero eso aquí es impensable… ni mejor ni peor, impensable sin más.
Eso sí, el escenario, inigualable, de cuento de meigas buenas, con su iglesita, sus piedras meigantiguas, su cruceiro, su cementerio lleno de nichos y tumbas y cruces y gente merendando... Increíble, en serio. Me puse morada de efluvios porriles, cerveza artesana y de hacer fotos. Y me comí un bollo preñado de esos chorreantes y aceitosos de chorizo que me supo a gloria.
Sobre las cervezas: He de decir que las birras artesanas que probé, todas de la zona, no estaban nada mal, al contrario. Me gustó mucho la actitud de una chica que me atendió, me dio buen rollo; no hizo nada especial, simplemente me trató con consideración: le pregunté por el estilo y respondió sin ampulosidades y sin tratarme como a una absoluta ignorante en materia cervecil. Para mí las sonrisas no son tan importantes, como sabe quien me conoce.
De las cuatro artesanas que probé, una olía y sabía a leche cortada o queso. No me sorprendió.A las ferias no-específicamente cerveceras (y esta no lo era por mucho que se empeñase la publicidad) no van sabelotodos de blogs ni supuestos expertos cerveceros vanidosos ni tenderos fatuos ni distribuidores engreídos ni maestros cerveceros de postín… va gente sin demasiada idea y algunos productores aprovechan para dar salida a producto algo defectuoso. Lo entiendo y no crucificaría a nadie por ello: Hacer cerveza es caro y si no está demasiado mala y nadie se da cuenta pues…
El sosiego y el alcohol me revelaron que estas reflexiones mías se basaban en la presunción de que el muchacho que me había atendido sabía que la cerveza tenía ‘bicho’. ¿Y si no era así?
Para mí no es plato de gusto hacer este tipo de cosas, consciente de mis carencias: Yo no respondo al arquetipo de bloguero o experto cervecero o tendero o distribuidor o Maestro Cervecero guay y presuntuoso porque, para empezar, soy mujer y se presupone que no sé una mierda de cerveza, además soy más bien menudita y más bien apocada y más bien feúcha y sin presencia y extremadamente tímida y calzo deportivas y pantalones cortos y descuido algo mi aspecto; para continuar porque no soy presuntuosa (soy la mejor en todo pero eso no es presunción sino realidad); y para acabar porque no soy nada guay, y no se me toma en serio ni cuando se me conoce. Sin embargo me impuse la obligación y aproveché que el cervecero estaba solo para decirle muy bajito (tanto que tuve que repetirlo varias veces) lo que sospechaba. El chico me respondió con cara de ‘je, mírala ella, como si supiera’. ‘Créeme, hoy es muy leve pero esto en 3 días no se puede beber’. Me dedicó otra mirada similar. No entraré en detalles pero fue una situación bastante violenta y me fui. Quizá fue un malentendido, quizá, y hasta es posible que la cerveza no estuviera contaminada, es posible... pero esa no es la actitud, no.
Por el placer de la especulación fantaseo con qué habría ocurrido de haber tenido yo otra reacción y otro aspecto, así, con 15 centímetros más hacia arriba y otros tantos hacia abajo y/o sombrero y/o barba.

(Insisto: no se me enfade nadie, por favor. Estuve la mar de a gusto y pienso volver… cuando os hayan quitado a todos los puntos del carné.)


***
Había prometido dos perlaKas, ahí van.

PerlaKa 1
Oído en la tienda desde mi silla, ya sabéis, al fondo a la derecha:
¡¡HOSTIA, CUÁNTA CERVEZA… QUÉ PASADA, JODER… HOSTIA… HUAAAAAAAAAAALA… QUÉ PASADA… QUÉ MONTÓN DE CERVEZAS… HAY MOGOLLÓN, JODER, JOOOOOOOOOOOOOOODEEEEEEEEEEEEEEEER, HOSTIA, QUÉ PASADA… ESTO PARECE CARREFOUR!!!


PerlaKa 2
En el contexto de una entrevista a un elaborador con motivo del lanzamiento de un producto nuevo:
-Oye, ¿no podríamos usar un sinónimo o algo? Es que ‘lúpulo’ es una palabra muy rara.
Desde luego los periodistas no son como antes, que se documentaban (lo sé por las pelis), y eso que ahora tienen internete…

***

Y aprovecho que esta entrada tiene y va a tener muchas visitas para una pequeña reivindicación:

Tendrías que haberlo dicho, tendrías que haberte mojado, que no quedase ninguna duda, aunque fuera por una vez. Tu discurso me ha sonado a: '¿Yooooo??? Pero si yo tengo amigos gays!'
Creo que te amparas en la indefinición.

Han faltado las palabras y no solo por una cuestión formal.

Sandra, tú vives en Madrid, Primer Mundo y una capital, y vives de la tele, es decir, Jauja (no digo que no lo merezcas, es muy distinto), pero el resto no. Al resto nos insultan por la calle. Y todavía hay quien cree que las lesbianas queremos ser hombres y meamos de pie. Ser homosexual no debería ser noticia, no, pero de momento es bueno que lo sea porque hay quien todavía tiene que ocultarlo.
Entiendo tu filosofía pero temo que tú no entiendas mi practicidad. Recuerda que las mujeres y los homosexuales partimos de una situación de desventaja, más cuando se dan las dos circunstancias, que sí hace necesaria, desgraciada y espero que temporalmente, la discriminación en positivo. Cuando partamos de lo 'normalizado' volvemos a negociar. Por ahora es necesario cualquier empujoncito. 
Sería bueno, créeme.

martes, 5 de agosto de 2014

5 AÑITOS YA o DEL DICHO AL MOCHO o MUCHOS AÑOS DESPUÉS o AL FINAL SOLO ES CERVEZA



Demetrio, los mosquitos y las obras del bar (ha quedado muy bonito, aunque esté feo que yo lo diga) me han absorbido tanto que se me pasó la efeméride: En julio el blog cumplió 5 añitos. Si parece que fue ayer... Andar no sé si alguna vez lo hará pero cualquier día me da dos hostias por descuidarlo tanto y por algunos sofocones que nos hemos llevado por mi culpa.
Empecé en Sevilla, lo recuerdo, estaba descansando unos días y tuve un apretón espiritual: necesitaba compartir mis reflexiones en torno a la actividad de vender cerveza. Ya me dirás, tonta de mí, ni que tuviera algún interés. Cambié el limonero del patio por un pc y una Cruzcampo y me puse a darle a la tecla, impelida por un delirio misionero. Como me falta disciplina (a veces la llamo tiempo), creí que lo dejaría pronto, igual que tantas otras cosas, pero fíjate que llevo ya 5 años y 254 entradas, sin contar esta.
El ‘panorama’ ha cambiado mucho desde entonces, ¡tanto que parece otro!

Qué tiempos. Empezábamos a desengancharnos de las belgas y nos dejábamos invadir por los yanquis a lo Mr. Marshall. Cuatro eran las ferias importantes: Mediona, Jafre y otras dos que no recuerdo. Montseny era CCM, Rosita estaba en todos los súper, todavía disfrutábamos de las Unibroue, los 'grandes' empezaban a mirarnos de reojo, la Sang de Gossa era homebrew y Adrià ya daba por culo con su Inedit. Con 10 cervezas distintas que probaras, eras sumiller; si habías hecho 3 veces cerveza en casa, aun con jarabe, Maestro Cervecero (cosas de la Logia que no han cambiado mucho, eso es lo cierto). Las levaduras eran todas 0 algo y secas y siempre en sobrecito de 11,5g. Tiendas en Barcelona, 4 contando la nuestra, en el resto de España incluso menos. La segunda pregunta que nos hacían a María y a mí era, invariablemente, qué hacían dos chicas vendiendo cerveza; actualmente ya es la tercera, hemos mejorado. Vivíamos sin Mikkeller, sin Naparbier, sin BBF y no mirábamos todavía la fecha de envasado sino la de caducidad, aunque parezca mentira. Las contaminaciones siempre eran acéticas. Blogs había unos cuantos, uno de copia-pega y el resto de reseñas de viajes y catas. Los lúpulos buenos eran todos americanos (del norte, los otros no existen), los barriles eran retornables y aKí sólo se hacían cutres Pale Ale para todos los públicos. Pagábamos sin chistar lo que nos pidieran por una buena birra, no nos hacíamos selfies ni existía Untappd. Sin embargo, otras cosas apenas han cambiado: Steve y los coleccionistas. Yo era igual de torpe que ahora, un poco más ingenua y todavía creía que Tripel era 3Xfermentación.
Por aquel entonces yo ya me había granjeado muchas simpatías en un sector proteccionista al cual le costaba aceptar la pérdida de la centralización, por llamarlo de algún modo, una especie de ‘casta’ (Anónima se me volverá a enfadar) pero con IBU’s que no te perdonaba que no les compraras a ellos (¡¡dos mujeres!!) porque no entendían que la competencia es el motor de cualquier sector y que gracias a ella, a medio plazo, habríamos de ganar todos. Toma frase.

Las cosas han cambiado mucho, sí. Ahora vuelan tantos puñales que hemos hecho callo. Yo decidí ponerme un mocho en la cabeza y reírme más que antes.

Ni el blog ni su trayectoria merecen un análisis ni siquiera en su onomástica porque, aunque a mí me ha ayudado a pensar y a entender, acertadamente o no, sobre la cerveza y otros muchos asuntos, me ha servido también de desahogo y algunos os habéis echado unas risas conmigo, no ha ayudado a mejorar el mundo. Sólo es cerveza y yo ni siquiera eso.
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¿Por qué os da a todos ahora por hacer Saison? Pero si no se venden!

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Oído hoy: Tras varios minutos de explicaciones e indicaciones y sugerencias… 
¿Y entonces todas las cervezas de barril que tenéis son de Moritz? 
Diego a veces no se explica del todo bien pero…