-¡Por fin he encontrado una cerveza que me gusta!
-¿Ah, sí?
-Mira que he probado cervezas y ninguna me gustaba…
-Ah.
-Pero ya he encontrado una que me gusta. Está buenísima.
¿Sí?
-Es la mejor cerveza del mundo. A partir de ahora será MI CERVEZA.
-¿Y cuál es?
-Krombacher Pils…
-Ah… pues… vale…
-Es la única cerveza que sabe a CERVEZA.
Con independencia de lo que me parezca la Krombacher Pils:
¿Cómo sabía antes de probar la Krom a qué sabe la cerveza si ninguna de las cervezas que había bebido hasta el momento sabe a cerveza?
Por cierto, ¿a qué sabe la cerveza?
¿Y a qué sabe el resto de cervezas?
¿Por qué alguien se empeña en que le guste la cerveza?
Y ¿por qué tantas personas necesitan tener MI CERVEZA?
Y ¿por qué tantas personas necesitan tener MI CERVEZA?
Ah..., por fin, preguntas, preguntas. Vamos al tajo:
ResponderSuprimirPrimera pregunta: si hubieras leído la obra completa de Lovecraft, sabrías que la memoria genética del ser humano hace que en ocasiones soñemos con épocas remotas (esto no es cierto, pero el pobre Howard no lo sabe, porque es yanki, racista, y está muerto). Por consiguiente, es probable que en un tiempo primordial hubiera existido una cerveza primigenia, y que al probar la Krombacher tu amigo haya pulsado ciertas teclas de su memoria profunda, evocando el sabor de esa cerveza que nunca humano alguno probó. Si no lo entiendes, no es mi problema, pero el culto existe, las señales son cada vez más evidentes en distintos lugares del terruño. El culto, tía, el culto... (que no el inculto, por dios).
Segunda cuestión: la cerveza sabe a Krombacher, no le des más vueltas, que se esbafa.
Tres: el resto de cervezas tiene un sabor redondo, lleno de matices, con gran regusto y final pleno, todo ello producto del añejado en tetrabrick de rosado.
Pregunta cuarta: porque molas más, obviamente.
Y cuatro más uno: dudo mucho que nadie necesite tener mi cerveza, a no ser que tengan que desinfectar el suelo de algún cuarto trastero; no obstante, te agradecería que no te metieras en mi vida privada.
Un abrazo,
Jose
Al hilo del anterior comentario: Ia! Ia! Shub-niggurath!
ResponderSuprimirSobre lo de tener "mi cerveza", quizás es que no conozco a suficiente (o a demasiada) gente, pero nunca me ha pasado algo diferente. Es más, el 95% de la gente que conozco pide "una cerveza" y jamás se detiene en la clase o marca, y eso es quizás lo que me da más rabia.
Yo no tengo "mi cerveza", ni siquiera un rango claro de favoritas, pero sí te puedo decir que mi cuerpo (en lugar de soñar con una Semilla Informe) de vez en cuando me pide una cerveza específica, y me "obliga" a conseguirla, enfriarla y beberla disfrutandola... al igual que me pasa con los cappeletti cuatro quesos con jamón de cierto restaurante, por cierto...
Si cuando voy por la mañana hacia el trabajo voy pensando en la cerveza que me voy a beber por la noche, ¿soy un tío previsor o un borracho degenerado?
ResponderSuprimirVeo tu cabra negra, y subo un cangrejo con alas de murciélago y dos gusanos con tentáculos en la boca. Chúpate ésa.
¡Tekelili!
Jose