martes, 19 de julio de 2011

¿MERECE LA PENA? o EL COLOR DEL FILETE o COMEMOS KK o QUEDA GENTE BUENA o LA CERVEZA ECOLÓGICA

Confieso que no me fijo mucho en los colores, y menos cuando se trata de comer.

Cuando existían los billetes de mil pelas, que eran verdes, yo sí quería “verde”; ahora es un asunto que tengo algo descuidado.

No sé si alguna vez os he hablado de QUEREMOSVERDE.com. Por mi parte, intento olvidarme de su existencia en la medida de lo posible, porque, cada vez que entro en su blog, me da de todo: dolores por todo mi ser, principalmente en el estómago y en la conciencia, miedo, remordimientos, vértigos… y lamento el tiempo que pierdo intentando aprovechar más el tiempo.

“Queremosverde.com es tu comunidad online sobre productos y servicios ecológicos y sostenibles, un espacio en el que disfrutar compartiendo experiencias, información, charlar sobre una forma de consumo sostenible y ecológica y aprendiendo e intentando cada día llevar una vida más sana y natural.”

Ellos lo tienen claro.

Les conozco y os aseguro que no son un grupejo de ecologistas radicales excéntricos, hipocondríacos guays obsesionados con los pesticidas, empeñados en llegar a los 150 años.

El 6 de junio colgaron un artículo sobre cerveza artesana y/o ecológica, que comparto con vosotros.

¡Una cerveza, por favor!

En verano, si algo le gusta prácticamente a todo el mundo, es tomarse una cerveza fresca en una terracita. Hoy en día, pese a que la mayor parte del mercado nacional se lo reparte un monopolio de unas pocas enormes cerveceras, gracias a un movimiento artesanal incipiente, existe una gran diversidad de cerveza, muchas de ellas con tanta o más calidad de la que se pueda imaginar.

La cerveza existe desde el principio de las civilizaciones porque tiene su origen en el pan, ya que no es más que masa de pan fermentada (estropeado), quienes hayan usado masa madre sabrán que cuando se deja reposar se forma sobre la superficie un líquido, que no es otra cosa que una primitiva cerveza.

La cerveza no siempre fue como se conoce hoy en día, ni supo tan bien. En un principio la cerveza era una sopa densa y agria, y se valoraba, más que por su sabor, por sus propiedades alimenticias y por sus efectos embriagadores, que no se sabía a qué atribuir puesto que nada se sabía del alcohol por entonces.

Que no siempre sale bien y su sabor puede llegar a resultar horrible, lo saben muy bien quienes empiezan a elaborarla en casa. Elaborar cerveza es fácil pero no sencillo y, como todo en esta vida, requiere un aprendizaje y mucho empeño. Una buena cerveza, diferente a todas esas manidas cervezas de grandes corporaciones, requiere conocimientos, tiempo y buenas materias primas.

Y de empeño, ilusión y verdadero amor por las cosas bien hechas con las propias manos, están sobrados los artesanos cerveceros. Gracias a ellos, el consumidor español está aprendiendo a beber cerveza, a valorarla y a apreciarla.

Pese a las dificultades de poner en marchar y mantener un negocio de estas características, por el boca a boca, el escenario artesano español gana cada día adeptos y consumidores.

Por otra parte, cada día son más los productores, grandes y pequeños, que se suman al ejercicio de la fabricación ecológica de cerveza, muchos por pura convicción, otros por la indudable mejor calidad de las materias primas y otros por moda, tratando de abarcar un mercado cada día más amplio.

Obtener esta certificación es muy difícil, largo y costoso, porque requiere varios sellos. Todo este proceso encarece injustificada e inexplicablemente el producto final, lo cual hace más valiosa la iniciativa de estos cerveceros.

Esperemos que en un futuro, por puro convencimiento de todos, de los productores y de los consumidores, la principal opción sea la cerveza ecológica.

Pero nuestro compromiso con el medioambiente no acaba aquí, como indica Daniel Goleman, no se trata simplemente de comprar productos con el sello de certificación, sino que además debemos comprar productos locales, cervezas en este caso, para evitar los transportes de largo recorrido y todo el impacto medioambiental que ello supone. Debemos apoyar a los pequeños productores locales, quienes miman su negocio y se esfuerzan lo inimaginable para obtener un producto económicamente competitivo y de una altísima calidad.

En fin, son muchas las marcas y los pequeños fabricantes que están batallando por despuntar, de la misma manera que existen pequeños grandes negocios de distribución, como por ejemplo 2D2Dspuma, que nos ofrecen todo un amplio abanico de cervezas artesanas y locales, hechas con verdadero cariño. De la misma manera que hemos aprendido a apreciar el vino y probar y valorar vinos nuevos, e incluso a comprar botellas locales en nuestros viajes, pienso que deberíamos hacer lo mismo con la cerveza, buscar y probar variedades locales, buscar cervezas para cada ocasión, para cada comida… Existen tantas cervezas como preferencias y gustos y una u otra se adapta a cada situación.

Algunas marcas artesanales nacionales que merece la pena probar son:
Zulogaarden (Molins de Rey, Barcelona)
Saramagal (Barro, Galicia)
Naparbier (Pamplona, Navarra)
Domus (Toledo)
La Socarrada (Xàtiva, Valencia)
La Cibeles (Madrid)
Popaire (Blanes, Girona)
Les Clandestines (Montferri, Tarragona)
L’Anjub (Tarragona)

Uy, hablan de 2D2Dspuma, no me había fijado…

Por mi cuenta y riesgo añadiría también las cervezas ecológicas:
ART TOC D'ESPELTA (Granollers, Barcelona)  
CCM EcoLUPULUS (Seva, Barcelona)

Del artículo, he resaltado un párrafo, subrayándolo, o lo que es lo mismo, poniendo una rayita debajo de las palabras.
Es este:
"Obtener esta certificación es muy difícil, largo y costoso, porque requiere varios sellos. Todo este proceso encarece injustificada e inexplicablemente el producto final, lo cual hace más valiosa la iniciativa de estos cerveceros."


Sé lo difícil, largo y costoso que es conseguir ese sello (me lo cuentan quienes se han empeñado en ello), y también sé lo sencillo, rápido y barato que es cumplir con los requisitos (me lo han contado los mismos).
¿Por qué pondrán tantísimas dificultades a la consecución de este sello, que “encarece injustificada e inexplicablemente” el producto?

Más cosas.

La verdad es que yo nunca escribiría un artículo así, para empezar porque no soy tan benevolente con el “escenario artesano español”, y es que no estoy tan segura de que todos los pequeños productores locales mimen "tanto su negocio" y se esfuercen "lo inimaginable para obtener un producto económicamente competitivo y de una altísima calidad". Algunos no hacen, sí.

Por otra parte, aunque debiera, yo no me hago con frecuencia ciertos planteamientos éticos. Tampoco estoy, aunque debiera, demasiado comprometida ni con el medioambiente ni con la salud. Por lo tanto, me importa bastante poco (algo sí, pero poco) cuántos años de vida me resta cada cerveza que me bebo y cuánta gasolina se ha quemado para traerla de, por ejemplo, Dinamarca o República Checa… aunque debiera, sí. Inconsciencia y egoísmo que me pasarán factura, pero no se puede tener todos los frentes abiertos, digo yo.

Lo que a veces sí me planteo es si está justificado el papeleo y el trabajo de importar e introducir en nuestro mercado determinadas cervezas, con el gasto de energía y recursos que conlleva, que pueden sustituirse honrosamente por productos locales.



Pienso en productos industriales importados, de características tan similares a otros elaborados, aquí que son perfectamente intercambiables.
Pienso, también, en productos de mucha calidad de fuera que entran en conflicto directo con otros de aquí de línea similar y calidad comparable, perjudicándolos.
Pienso también en algunas referencias menores de cerveceras de prestigio, concebidas, digo yo, para abastecer de productos de consumo diario (“de batalla”) su propio mercado local y que aquí “degustamos” cual ambrosía sólo porque han pasado por el Fermentador de Dios o de alguno de sus Profetas.
Cada vez me da más asquito el snobismo y/o la inconsciencia.


Gracias a QUEREMOSVERDE.com, que me ha solucionado un post.

6 comentarios:

  1. Por mi cuenta y riesgo, yo también añadiría la buena gente de Veer (Segovia). Salu2!

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  2. Xo hablan delegalizar la fabrica o del sello del ccpae?

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  3. No tengo ni idea, pero certificar con un análisis que hay total ausencia de pesticidas y compañía es imposible. Como máximo se puede afirmar que algo tiene menos del límite de detección de la que es capaz la tecnología actual.
    Entonces, se trata de una cuestión de confianza. Yo, ccpae, te doy el sello porque te creo.
    Alex

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  4. Hola a tod@s!

    1)¿Se puede añadir la Marina de los Andreu? En mi opinión, "no está mal" je je

    2)Dices que
    =====================================
    Pienso en productos industriales importados, de características tan similares a otros elaborados, aquí que son perfectamente intercambiables.
    Pienso, también, en productos de mucha calidad de fuera que entran en conflicto directo con otros de aquí de línea similar y calidad comparable, perjudicándolos.
    =====================================

    ¿Sería demasiado pedir un ejemplo de cada uno de esos dos "pensamientos"? Es que no se me ocurre a mí solo, torpe que soy...

    Cordialmente,

    JC

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  5. Se puede añadir, JC, por supuesto, esta y otras muchas, que la lista sería muy larga.

    Sobre los ejemplos:
    Pensamiento 1:
    Heineken, Stella Artois, Peroni, etc. / Estrella Damm o cualquier lager industrial nacional. ¿Es necesario importar porquería? Cuando pretenden "vendernos" basura nuclear, protestamos, ¿no?

    Pensamiento 2:
    Algunas English Ale hechas aquí, como las de Agullons, por ejemplo, no tienen nada que envidiar a las llegadas de fuera, sino al contrario. ¿Merece la pena traer desde tan lejos algunas de la Hopback, por decir una?

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La polémica es bienvenida; el malrollo, no. Es muy fácil de entender, ¿verdad?