miércoles, 29 de junio de 2011

LLES, GÜI CAN o ¡EL PANORAMA AQUÍ! o EL ORÁCULO o ESTOY DE BUEN HUMOR o (RE)EVOLUCIÓN

Estoy de buen humor. Cosa rara.

Dos o tres Mikkeller (entre ellas, una I Hardcore You y una Green Gold), dos o tres yanquis (entre ellas, Sierra Nevada Pale Ale y Anderson Valley IPA), dos o tres BrewDog y cinco Domus Aurea, una de ellas fría... La compra de un cliente me ha dado que pensar… y en positivo, ya ves tú. Cosa rara. ¿Estaré haciéndome mayor y benévola?
No sé vosotros, pero yo he apreciado o he creído apreciar, o he apreciado que he creído apreciar, o he creído que he apreciado que he creído apreciar, una sensible mejoría en “el panorama”. En definitiva, afirmo sin demasiado miedo a errar que la escena cervecera artesana ha pegado un súbito acelerón. 
Si no prestas atención, parece que se trate de casos aislados, puntuales, pero, a poco que observas, compruebas que es algo generalizado. 
Y no lo he apreciado solo yo, creo que es evidente.
De un par de meses a esta parte, el consumidor semiexperto ya no pasa de largo de la estantería de las artesanas "de aquí". "¿Alguna novedad interesante?", preguntan quienes iban directamente a las Mikkeller, Brewdog, De Molen, Left Coast o Great Divide. "¿Alguna novedad interesante?", preguntan también quienes iban directamente a las Rochefort, Abbaye des Rocs o St. Bernardus. Ya hay para casi todos.
Durante la Quincena de la Cerveza Artesana nos hemos llevado (pagando, claro, que aquí nadie se lleva nada gratis) muy gratas sorpresas. Sí, sorpresas, porque la verdad es que no teníamos mucha esperanza. El año que viene, más.
A lo que íbamos...
En los últimos meses, 5, 6, quizá 7, han aparecido nuevas cervezas, algunas buenas y otras malas, y lo han hecho en mayor número que en periodos anteriores similares; han mejorado muchas de las ya existentes; algunas marcas han ampliado su gama y se han hecho algunas apuestas arriesgadas, más o menos afortunadas. Han asomado las primeras barrel aged, se ha sobrepasado con creces la barrera de los 6º, hemos aprendido ya los nombres de algunos lúpulos (¡y no sólo yanquis!), hemos abandonado puntualmente los estilos británicos y americanos, han aparecido las primeras negras de verdad y nos hemos atrevido hasta con algunas sour ale.
No es poco. Es mucho.
Quizá sea la evolución natural.
Tengo la impresión, y me encantaría no equivocarme, de que esta mejoría tiene su origen y su porqué en el estreno del ejercicio de la crítica y la autocrítica.
Sí, he dicho es-tre-no.
Los consumidores han exigido y ejercido su derecho a opinar (Egopathos, se te echa de menos), incluso desfavorablemente (que a opinar favorablemente se invita a todo el mundo y no se priva a nadie), y han dejado de cohibirles las acusaciones de “enemigos del movimiento” (no había oído cosa más ridícula en tiempo), de renegados, traidores, resentidos, aguafiestas, aguabirras, aguaferias, aguapatrias, fachas, sabihondos, resabidos, jeinekenfilos, hijoputas y tal. 
Que esas cosas dejen de importar, también es evolución natural.
Por su parte, los productores, verdaderos artífices de esta mejoría, eclosión diría yo, han depuesto una actitud bastante generalizada de ofensa fácil (reivindico el valor de los matices: he dicho “bastante” y he dicho “generalizada”), se han arremangado y se han puesto a trabajar en la calidad de sus productos. Han dejado de pensar en milongas y se han puesto a pensar en cerveza. Y eso se nota, y se nota mucho.
(Lamentablemente, a veces, a la cuestión de los conocimientos técnicos y capacitación profesional no se le da la importancia que merece, pero esa es otra historia.)
Y lo mejor de todo está por llegar, seguro.
La cantera es muy prometedora. Muchos homebrewing que se preparan para dar el salto a la división profesional, elaboran cervezas de primera división (aunque es muy probable y temible que sus cervezas sean tan buenas precisamente porque no viven de ello, tema tratado anteriormente). Espero estar para verlo porque será glorioso (por favor, no nos defraudéis).

* * *

¿Qué por qué no hablo sobre Mediona? Pues porque, nuevamente, no pudimos ir. Esta vez fue la instalación eléctrica, que le dio por joderse el viernes por la noche y arreglarse el sábado por la mañana a manos del electricista.
Dita sea…

3 comentarios:

  1. Llevo siguiendo la evolución de la "cerveza artesana" desde antes de Mediona. Concretamente, desde que se celebraba un evento similar de menor calado en el barrio barcelonés de Poble Sec. Por entonces algunos de los actuales productores no habían dado el salto a la profesionalidad. Confieso que me sentí ilusionado y continué así con el movimiento hasta hace poco más de un año. Malas experiencias con algunas autodenominadas "artesanas" fueron la causa.

    Continuo asistiendo a todos los eventos cerveceros de renombre que hay por Catalunya, pero desde el desengaño soy menos crédulo que antes. Me miro con lupa (al igual que lo hago con lo "comercial") cualquier producto "artesano". Es más, evalúo las "artesanas" con los mismos criterios de calidad que aplico a las "comerciales". Continuo bebiendo “artesano” y continuaré haciéndolo, pero sólo aquellos productos que pasen el filtro. Dicho esto, me gustaría terminar diciendo que por fortuna algunas elaboraciones recientes han hecho que recupere parte de fe en lo “artesano”. Valga este canal para felicitar a sus creadores y mostrarles mi más sincero apoyo.

    ResponderSuprimir
  2. Es el problema que pasa aca en Argentina, hay cientos de cervezas artesanales, pero una gran mayoria no pasa el filtro. Pero, es un movimiento creciente que con el trabajo de agrupaciones, ferias, cursos, el tema va mejorando

    ResponderSuprimir

La polémica es bienvenida; el malrollo, no. Es muy fácil de entender, ¿verdad?